¿Yoga? ¿Eso qué o qué?

¿Yoga? ¿Eso qué o qué?

octubre 6, 2017 Yoga 0

Hoy en día es muy común escuchar que se ofrecen clases de “Yoga” en todos lados. Normalmente vienen incluidas en tu paquete de inscripción al gym, junto con el acceso al sauna y al área del masaje. Vemos yoga como una forma de ganar elasticidad y mantenernos “fit”, mientras que pegamos una foto en Instagram haciendo una postura imposible.

Pero esta nueva tendencia “mainstream” dista mucho de la práctica tradicional de Yoga.

Sin embargo, muchos de los practicantes no estamos interesados en los aspectos más drásticos y ortodoxos de esta tradición. Lo cual lleva a muchos maestros a modificar sus clases y hacerlas más “fitness” para mantener a sus alumnos contentos y así poder pagar sus cuentas.

¿Cómo podemos definir la práctica de Yoga hoy en día? ¿Sigue siendo Yoga aunque lo mezclemos con “crossfit”? ¿Aún podemos definirnos como yoguis o yoguinis si nuestro anhelo secreto es que te contrate Alo Yoga para modelar sus leggings de otoño-invierno?

No estamos aquí para juzgar los anhelos secretos de los practicantes, pero tal vez un poco de historia nos serviría para regresar las cosas al contexto original.

El primer punto aquí es definir qué es Yoga.

Como practicante y maestra de Yoga se de buena fuente que el 70% de las personas que asisten a una clase no tiene ni la más remota idea de lo que significa la palabra. La palabra “Yoga” está en sánscrito, este idioma tiene la cualidad de dar las características de una palabra es vez de definirla, por ello la palabra yoga puede significar varias cosas: unir, enlazar, juntar, pegar, conectar, aplicar, método, combinar. Normalmente en occidente nos quedamos con “unión”. Haciendo referencia a la búsqueda de la conexión con lo absoluto.

De manera tradicional y amplia la palabra “Yoga” se usa en India para referirse a cualquier camino o disciplina espiritual que busque recordar al practicante su verdadera naturaleza y liberarlo del Samsara (la rueca eterna de reencarnaciones que nos tiene atrapados en el mismo planeta que Trump).

Los textos más antiguos hacen referencia a que una práctica constante e intensa debe conducir a la paz interior y a la máxima realización, la unión con lo divino.

De manera más específica en India la palabra se usa para delimitar el tipo de práctica espiritual que se enfoca en dominar la mente y fomentar la concentración.

Para su estudio Yoga se suele dividir en tres etapas históricas:

     Yoga Preclásico   Yoga Clásico  Yoga Post Clásico
Siglos 7 a 3 a.C. es el yoga épico que narra las hazañas de grandes héroes, se encuentra en los Vedas, particularmente en el “Mahabarata” que contiene el texto del “Bhagavad Gita”. Yoga Sutras de Patanjali Siglo II D.C. Todo lo que viene después de Patanjali

En las etapas Preclásicas y Clásica la forma de practicar yoga dista mucho de lo que se hace hoy en día.

En esos momentos históricos la práctica era individual, cada “Guru” atendía a un estudiante al que entrenaba por años, la enseñanza se personalizaba mucho. No habían “clases de yoga” donde un maestro concentraba a un grupo de estudiantes durante unas horas y juntos realizaban asanas y meditaciones.

La idea de tener centros de yoga con clases es relativamente moderna, algunos dicen que fue en 1920 otros 1930, cuando los primeros centros de este tipo comenzaron. Además de esto, los estilos clásicos de yoga fueron fusionados con el paso del tiempo con la filosofía del Tantra. De esta fusión nacen todas las asanas que conocemos hoy en día. En los yogas preclásicos y clásicos la cantidad de asanas era mucho más limitada, y la parte más fuerte de la práctica era la meditación.

Si bien en el pasado lo más importante de la práctica era la meditación, pareciera que hoy en día lo más importante es la postura complicada que queremos sacar para la foto.

La historia de la humanidad parece un péndulo que no para de balancearse entre los extremos. Antes era un alumno y un guru por años entrenado muy poquitas posturas y mucha meditación. Hoy en día es un maestro con grupos de 20 o más personas entrenando por unas horas a la semana, concentrándose en las posturas y con un par de minutos para meditar al final de la clase, si bien les va.

Tal vez esta desviación por los lados más estéticos y terrenales de yoga venga como resultado de su fusión en el pasado con el Tantra. Recordemos que el Tantra es una filosofía de vida donde se es indulgente con los aspectos más terrenales de la existencia. Buscando sublimarlos hasta encontrar en lo cotidiano y mundano a lo divino y espiritual. Sin duda es una práctica que requiere de inmensa disciplina y control ya que se puede verter con mucha facilidad a los excesos que ya no buscan sublimar nada y solo quieren parrandear mientras modelan los leggings de Alo Yoga #ultraspiritual.

¿Qué si la respuesta estuviera en el principal postulado de yoga?

Por medio de la práctica de yoga se debe llegar a la libertad, dicen los textos antiguos.

La libertad de los apegos, de los deseos, de presidentes como Trump y del sufrimiento en general. Posiblemente este tipo de preguntas sólo puedan ser contestadas a nivel individual.

¿Asistes a la clase fusión de cossfit con yoga para ganar libertad o para perderla? ¿La clase de yoga a la que asistes te va acercando a esta realización o ni te lo mencionó el maestro?

En la era de la información y el internet muchas de las respuestas podrían estar al alcance de los autodidactas…

Seguimos reflexionando…

Namasté

M.H.

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